Para ejercer un consumo responsable podemos hacernos una serie de preguntas:
¿Necesito lo que voy a comprar? ¿Estoy eligiendo libremente o es una compra
compulsiva? ¿Cuánto lo voy a usar? ¿Cuánto me va a
durar? ¿Podría pedirlo prestado a un amigo o a un familiar? ¿Puedo
pasar sin él? ¿Voy a poder mantenerlo/limpiarlo/repararlo yo mismo?
¿Tengo ganas de hacerlo?
¿He buscado información para conseguir
mejor calidad y menor precio? ¿Cómo me voy a deshacer de él una vez que
haya terminado de usarlo? ¿Hay algo que yo posea
que pueda reemplazarlo? ¿Te has informado de quién y cómo se ha
realizado el producto?
Cada uno de nosotros tenemos que dar
la respuesta teniendo en cuenta que, en la mayoría de los casos,
realizar un consumo responsable sólo implica realizar un cambio en
nuestros hábitos de consumo que no conllevan comportamientos muy
diferentes a los que ya tenemos, no producen inconvenientes
considerables y no requieren esfuerzos específicos adicionales.
A la hora de comprar recuerda:
- Debes hacerte las preguntas señaladas anteriormente y, sobre todo, si lo que vas a comprar va a satisfacer realmente una necesidad o deseo, o bien si lo compras compulsivamente.
- Piensa a qué tipo de comercio quieres favorecer. No olvides que consumir productos locales, productos ecológicos o de comercio justo, productos naturales y productos reutilizados y reciclados, son sin duda las mejores opciones medioambientales y sociales.
- Infórmate a cerca de las repercusiones sociales y medioambientales de los bienes y servicios. Pide información. Es tu derecho.
- Asegúrate de la calidad de lo que compras, de cara a adquirir bienes más saludables y duraderos.
- Busca alternativas que minimicen la explotación de los recursos naturales: segunda mano, reutilizar, intercambios, reparación.
- Haz un buen mantenimiento de las cosas y cuando acabe la vida útil de un producto, ten en cuenta las posibilidades de reciclar los materiales de que está hecho.
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